Adopté el primer animal porque se estaba muriendo de hambre en la casa de un vecino; el segundo animal que tomé en adopción llegó a la puerta de mi casa y el tercero lo recogí camino hacia la casa en idénticas circunstancias. Esto lo hago por el cariño que les tengo y no quiero que sufran en la calle.
El primer animal se llama HUESO nombre que un vecino mío le colocó debido a la situación física en que llegó, lo primero que hice fue purgarlo y vacunarlo, de lo débil que estaba casi no comía, su edad era de tres meses por lo cual ya podía comer solo. Cuando tenía ocho meses de edad ya se notaba muy recuperado, actualmente cuenta con once años de edad, tiempo que siempre ha compartido conmigo brindándome compañía, alegría, además cuida la casa cuando yo no estoy en ella, no permitiendo que nadie se acerque a la puerta lo que me produce mucha tranquilidad.
Los perros sin amo mueren en las calles en total abandono, debido a la indolencia de la mayoría de los seres humanos.
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