Hace unos 25 años atrás, pensando en un mejor futuro para mis hijos, escogí a Girardota para vivir porque era un municipio alejado del centro de Medellín, sin ruido ni contaminación, donde se respiraba aire puro, ya que era un municipio verde rodeado de mucha naturaleza, abundantes fuentes de agua, municipio panelero, con 35 trapiches, la mayor parte de las tierras tenían además de caña, gran variedad de cultivos, fauna, flora y muchos bosques. Era tan sano que el deporte se respiraba por todas partes.
Luego fueron llegando las empresas de Medellín y de otras partes, con éstas, la contaminación, el ruido, la superpoblación, las construcciones horizontales, las enfermedades e infecciones respiratorias; los productos agrícolas disminuyeron su calidad. En estos momentos hay 27 empresas que acabaron con el aire puro, las vertientes y los ríos contaminados, debido a la tala de árboles y a esto le sumamos el mal manejo de los residuos sólidos. La población girardotana, a pesar de que han venido tantos grupos trabajando y concientizando la comunidad acerca del cuidado y la protección del medio ambiente, todavía no ha tomado conciencia del daño tan grande que le estamos haciendo al municipio, y con ello, al planeta.
Esta ama de casa que un día buscó a este municipio por su calidad de vida saludable, productos agrícolas con calidad, abundancia de panela, la belleza de los bosques adornados con el canto de los pájaros, el aletear de las mariposas y el arrullo de sus vertientes endulzándonos el oído y recreando la vista, ahora está buscando un lugar más saludable para vivir con su familia… una montaña, una cordillera, porque mientras más arriba, más aire puro y menos contaminación.
MARLENY HINCAPIÉ
Girardota
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